Sobre mí

Tras dedicarme al mundo del arte durante más de diez años, me di cuenta de que no encajaba en él y decidí dejarlo. Nunca acabé de sentirme realizada como artista ya que me encontraba atrapada en una contradicción. Constantemente me preguntaba: “¿Por qué no me siento cómoda en este mundo si lo que más amo es hacer cosas creativas?”. Viví en ese tira y afloja durante mucho tiempo, en ese choque entre lo que me gustaba hacer y un entorno que me resultaba ajeno.

En esa época tuve la suerte de conocer a una persona que me abrió los ojos, alguien que me dijo: “Olvídate de las disciplinas. Tú no eres pintora o fotógrafa; eres simplemente creativa”. Y comprendí a lo que se refería cuando experimenté otro cambio crucial: abandonar la ciudad para vivir en plena naturaleza. El nuevo entorno me hizo replantearme muchas cosas y conectar con mi verdadera esencia. Es entonces cuando descubrí de forma casual el mundo de los pigmentos naturales.

¿Conoces esa sensación de estar en el momento justo y en el lugar indicado? Pues eso es lo que sentí al descubrir este nuevo universo que parecía hecho a medida para mí. Cada característica de los pigmentos naturales conecta con mis diferentes pasiones: la fascinación por el color, la experimentación, lo artesanal, encontrar belleza en lo imperfecto, el aprovechamiento de recursos y la sostenibilidad.

Lo que descubrí es muy sencillo y a la vez poderoso: aquello que me satisfacía era el simple hecho de materializar mis ideas, ver cómo cobraban vida. El propio proceso creativo me llenaba más que el resultado final. Cuando termino algo lo primero que siento es la necesidad desbordante de comenzar a trabajar en una nueva idea.

Hoy en día me considero, por encima de todo, una creadora. Me siento realizada creando productos y servicios que aportan valor. Concienciando a los demás acerca del trabajo artesanal, la magia de los objetos únicos, el cuidado del medio ambiente. Tratando de ayudar a otros para que potencien su creatividad y pierdan el miedo a plasmar sus ideas. Y disfrutando de crear mis propias piezas sintiéndome liberada, por fin, de aquella contradicción.